SOS DEL REY CATÓLICO

LA CUNA DEL REY DE ARAGÓN
Zaragoza

Casi se diría que todo el mundo ha pasado por O Valadouro: pobladores del Paleolítico, constructores de dólmenes, castrexos, Roma, bretones huidos de la isla hacia el sur y personajes medievales de toda clase y condición. Así que las huellas de unos y de otros están salpicadas por el territorio de un municipio que cuenta, además, con una orografía particular.

O Valadouro, el antiguo Valle Dorado de los latinos, pertenece a la Mariña Lucense, pero su término no llega a alcanzar las aguas del Cantábrico. Está marcado por las cumbres de O Xistral, una sierra agreste y envuelta en la bruma que resulta tan atrayente para el viajero como dura para los asentamientos humanos, localizados en los valles. Las alturas quedan para los caballos salvajes que cada mes de agosto son involuntarios protagonistas de la Rapa das Bestas, un antiquísimo ritual que, según se dice, es aquí más espectacular que en ningún otro sitio de Galicia.

O Valadouro: Serra do Xistral © viamagicae

O Valadouro: Serra do Xistral [1] © viamagicae

O Valadouro: caballos salvajes en Serra do Xistral © viamagicae

O Valadouro: Serra do Xistral [3] © viamagicae

O Valadouro: Serra do Xistral [4] © viamagicae

De la lluvia permanente sobre O Xistral y sus proximidades nacen multitud de ríos que bajan serpenteando en distintas direcciones. Entre ellos se cuenta el rego de Valdeinfernos, cuyas aguas crean, en la parroquia de Budián, una pequeña maravilla natural. Se trata del Pozo da Onza, una cascada de quince metros que va a morir en una espléndida poza rodeada por la belleza del entorno.

O Valadouro: fervenza Pozo da Onza © viamagicae

O Valadouro: fervenza Pozo da Onza [1] © viamagicae

Pero no es esa la única fervenza que vale la pena ver aquí: la impresionante caída de las aguas del río Guilfonso, saltando por enormes toboganes de roca granítica, forma entre este municipio y el vecino de Alfoz la Cascada del Escouridal, una de las más altas y majestuosas de toda Galicia.

O Valadouro: fervenza do Escouridal © viamagicae

O Valadouro: fervenza do Escouridal [2] © viamagicae

O Valadouro: fervenza do Escouridal [3] © viamagicae

O Valadouro: fervenza do Torez © viamagicae

O Valadouro: paseo da fervenza de Torez © viamagicae

También guarda, O Valadouro, destinos muy estimulantes para los viajeros atraídos por los lugares que hacen sentir el vértigo del tiempo. El llamado Dolmen de Santo Tomé, o Arca do Padorno, es un monumento funerario neolítico que conserva su piedra cobertora y mantiene un extraordinario estado de conservación después de tres o cuatro milenios plantado en esta tierra.

O Valadouro: dolmen de Santo Tomé © viamagicae

Es el ejemplo más ilustre de una zona rica en restos arqueológicos que cuenta también con las Arcas de Sinás y el misterioso círculo lítico de Prado das Chantas. Ese misterio empieza por la cronología de la obra y sigue por su función. Se cree que la estructura ovalada, formada por unas doscientas cincuenta piedras de granito alineadas en un perímetro superior a los trescientos metros, podría tener origen prehistórico, pero las certezas son mínimas. Acerca de sus usos tampoco faltan teorías: ¿quizá un escenario ceremonial, quizá un remoto antecesor de los curros para el ganado?

O Valadouro: círculo lítico de Prado das Chantas © viamagicae

Hay que dar un salto de siglos, hasta la Alta Edad Media, para encontrar el origen de la singular Capilla de Santa Filomena. Su germen parece estar en una donación del rey Ordoño al obispo de Britonia, hace más de un milenio, y aunque hizo de iglesia parroquial de O Cadramón hasta el siglo XIX, hoy solo quedan el ábside y algunos restos de los muros de la nave. En el interior se aprecian todavía vestigios de murales renacentistas, y sus canecillos exteriores guardan también alguna que otra sorpresa.

O Valadouro: capilla de Santa Filomena do Cadramón © viamagicae

Santa Filomena do Cadramón: pinturas murales renacentistas y canecillos © viamagicae

Acercarse hasta el Pazo de Gradaille, en la parroquia de Santa Cruz, dará mayor variedad a un recorrido dominado por el patrimonio religioso y el arqueológico. Pero para quien quiera llegar a la verdadera entraña de esta tierra, también se hace indispensable conocer algunas fiestas fuertemente arraigadas. Son el tradicional Mercado de Primavera, en la parroquia de Ferreira, el Mercado de Outono y su popularísimo magosto, y la emblemática Feira do mel, dedicada a un producto que en estos valles tiene una calidad más que reconocida.

O Valadouro: fiestas populares © viamagicae

O Valadouro: ruta dos pozos © viamagicae

O Valadouro: ruta dos pozos [2] © viamagicae

O Valadouro: ruta dos pozos [3] © viamagicae