Casi se diría que todo el mundo ha pasado por O Valadouro: pobladores del Paleolítico, constructores de dólmenes, castrexos, Roma, bretones huidos de la isla hacia el sur y personajes medievales de toda clase y condición. Así que las huellas de unos y de otros están salpicadas por el territorio de un municipio que cuenta, además, con una orografía particular.
O Valadouro, el antiguo Valle Dorado de los latinos, pertenece a la Mariña Lucense, pero su término no llega a alcanzar las aguas del Cantábrico. Está marcado por las cumbres de O Xistral, una sierra agreste y envuelta en la bruma que resulta tan atrayente para el viajero como dura para los asentamientos humanos, localizados en los valles. Las alturas quedan para los caballos salvajes que cada mes de agosto son involuntarios protagonistas de la Rapa das Bestas, un antiquísimo ritual que, según se dice, es aquí más espectacular que en ningún otro sitio de Galicia.